Subcontratación: mitos y realidades

Subcontratación: mitos y realidades

Subcontratación: mitos y realidades

Como en casi todos los temas sustantivos, la opinión pública se divide al hablar de subcontratación. De este esquema laboral existen muchísimos mitos y lagunas de información.

TallentiaMX es una asociación de empresas responsables y profesionales de tercerización; por ello, encabeza nuestra agenda interpretar y generar estudios fidedignos y rigurosos que nos permitan comprender la subcontratación en México con el fin de incentivar sus beneficios y erradicar las malas prácticas laborales.

La principal ventaja de la tercerización es que puede crear empleos legales a gran escala, con lo cual ayuda a combatir la informalidad, que es la principal causa de precarización, inestabilidad laboral y ausencia de seguridad social en nuestro país. Por desgracia, los trabajos informales alcanzan a 30.7 millones de mexicanos, esto es, el 56.6% de la población ocupada. En contraparte, siete millones de connacionales laboran de manera legal bajo algún esquema de tercerización. Ello quiere decir que 34.4% de los puestos de trabajo formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) son subcontratados. Además, está comprobado que en los sectores de alta subcontratación la informalidad se ha reducido del 33% al 22 por ciento.

Uno de los mitos más frecuentes vinculados a la tercerización es que precariza los empleos.

Sin embargo, estudios recientes comprueban que ayuda a mejorar los accesos a servicios de salud y a una cuenta en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR). En nuestro país, los pagos promedio por persona subcontratada son de alrededor de 4.3 salarios mínimos generales diarios al año, lo que representa un salario mínimo más que el salario base de cotización al IMSS. El salario subcontratado es mejor y más digno.

Otro de los beneficios desconocidos de la tercerización es que contribuye de manera muy significativa a emplear formalmente a los sectores más vulnerables de la población, aquellos que han sido sistemáticamente discriminados. De entrada, hay cerca de 1 millón de madres solteras y casi 3 millones de mujeres subcontratadas. Para ellas, este modelo puede ofrecer capacitación y flexibilidad que les permita desarrollarse profesionalmente sin obstaculizar otros aspectos de su vida personal.

En este mismo orden de ideas, cerca de 2 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años son tercerizados, ya que por medio de este esquema pueden recibir capacitación para sus primeros empleos, libertad de horarios para continuar estudiando y las oportunidades que muchas veces las empresas no están dispuestas a otorgarles aduciendo falta de experiencia.

Por otra parte, la subcontratación atraviesa transversalmente las actividades económicas que se realizan en nuestro país, está presente a lo largo y ancho del territorio nacional y contribuye a administrar el personal de empresas de todos los tamaños. Así, por ejemplo, ocho de los estados de la República que concentran los índices más altos de subcontratación son los estados que generan mayor valor agregado. Además, hay actividades económicas, como la maquila electrónica o el sector aeroespacial, que dependen enteramente de dicho modelo.

Finamente, mientras en los últimos 15 años la productividad laboral del personal ocupado ha disminuido en promedio anual 0.4%, en la subcontratación ha crecido en un 4.4%, contribuyendo así a impulsar el desarrollo económico y social de México.

Es momento de hablar con datos objetivos y verificables de tercerización. Sin lugar a dudas tenemos que erradicar las malas prácticas (dentro y fuera de ella) con el objetivo de garantizar el trabajo digno para todos. Al mismo tiempo, estamos obligados a utilizar con mayor intensidad un sistema que ha probado contribuir a que los mexicanos encuentren un buen trabajo y a que realicen actividades que hagan crecer al país.